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jueves, 9 de diciembre de 2010

Los egipcios bailan salsa como latinos

Por: Aleida Rueda / Efe



El colombiano José Manuel Ruiz Rivera explica el Festival de Baile Afrolatino que se realiza en El Cairo


La danza del vientre pasa a segundo plano con el I Festival de Baile Afrolatino que se celebra esta semana en El Cairo, en el que los egipcios quieren demostrar al mundo que pueden bailar salsa, bachata y merengue como los latinos.

Durante diez días, profesionales y aficionados del baile, procedentes de Egipto, Costa Rica, Colombia, India, Estados Unidos, Francia, España, Portugal, Suecia y Lituania, se reúnen en distintas sedes de la capital y otras ciudades egipcias para lucir sus mejores pasos y enseñar a la población local.

El objetivo, según sus organizadores, es traer a Egipto un tipo de música que, sin ser tradicional del país, se contagia y se disfruta igual.

"Son ritmos que nacieron en los países caribeños pero eso no quiere decir que no se contagien", dice José Manuel Ruiz Rivera, un colombiano radicado en Suecia, profesor de bachata y organizador del evento, poco antes de empezar el baile en un bar del barrio cairota de Mohandesín.

"Los egipcios tienen mucho ritmo y mucho calor para bailar -continúa Ruiz- y hay muchos que lo hacen incluso mejor que nosotros. Los latinoamericanos a veces nos confiamos, pensamos que solamente por serlo sabemos bailar y no es así, hasta los egipcios nos están dando por los tobillos, como decimos en Colombia".

Detrás de él, las parejas, compuestas por egipcios y extranjeros, llenan la pista atraídos por una salsa romántica con la voz de Gloria Estefan.

Poco a poco, el ritmo se acelera y las parejas que se movían apretada y cadenciosamente se separan para empezar con la veloz secuencia de giros y movimientos de cadera, hombros, pies y brazos.

Para Shery Mostafa, una egipcia de cabello suelto y vestido ceñido que baila con el instructor colombiano en medio de la pista, los egipcios aprenden bien pero de forma distinta a los latinos.

"A nosotros nos enseña la gente que hace espectáculos y es así como bailamos -dice Mostafa entre una canción y otra-. No sentimos la música como el latino, que nació sabiendo bailar; el egipcio aprende, escucha la música y hace lo que le enseñan los profesores". Sin embargo, cuando Mostafa se mueve, no hay diferencias evidentes entre ella y las chicas latinas que bailan a su lado.

Como parte de las actividades del Festival, se han organizado cursos intensivos de ritmos provocativos como la quizomba, originaria de Angola, el zouk, de las antillas francesas Martinica y Guadalupe, así como de bolero y bachata, creados en Cuba y la República Dominicana, respectivamente.

Pero la sensualidad y el erotismo que se desprenden de los cuerpos que se estrechan al bailar, no siempre son bien vistos en un país como Egipto, en el que el 90 por ciento de la población es musulmana con tradiciones restrictivas respecto al contacto físico entre hombres y mujeres.

Y para las chicas es especialmente difícil, según Dahlia Shehab, una musulmana que baila desde hace un año y medio. "Es difícil sentirte cómoda en las primeras lecciones por estar tan cerca del chico pero después, cuando te das cuenta de que es de un modo profesional, entiendes que se trata más de divertirse y de bailar bien", dice Shehab.

Mostafa piensa que es una cuestión muy personal y que así como "hay gente que acepta bailar ritmos como la bachata y la quizomba, que son muy pegados, muy íntimos, también hay gente que no".

"Las mujeres árabes somos un poco más conservadoras -dice- y tenemos que saber con quién estamos bailando porque hay hombres que se aprovechan".

Según otra de las instructoras, Marcela Cárdenas, que ha venido desde Suecia para participar en el festival, a los egipcios no les gusta estar muy cerca por estar más acostumbrados a bailar solos, como lo hacen con la danza del vientre.

"Es una forma más controlada de bailar", dice Cárdenas, aunque también reconoce que sigue siendo una forma muy rítmica, que les facilita aprender salsa.

Por supuesto, no es fácil para todos. En el mismo evento hay varias parejas de principiantes que intentan durante una y otra canción sincronizar sus pies, con poco éxito.

Aunque el festival seguirá hasta el viernes con sesiones especiales en la playa de Hurghada, en el mar Rojo, los amantes del baile, tanto aficionados como profesionales, se mueven como si fuera su última noche, mientras a lo lejos se escucha el coro de Estefan: "Levántense y gocen que la vida es corta" .