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jueves, 21 de enero de 2016

La Salsa Vive!



La Salsa Vive!

Por John Jairo Usme





Foto de Javier Egas
Eddie Palmieri en Bogotá 2012 - derechos reservados y autorización de uso

Suena algo común, pero debo decirlo así: ¡la salsa vive!

El éxito de las últimas ediciones de Salsa al Parque en Bogotá, el lleno total en la Plaza de Bolívar donde la gente disfrutó de grandes artistas como El Gran Combo y Eddie Palmieri, amén de las grandiosas bandas, músicos y cantantes locales, que calentaron el ambiente previo al plato fuerte de la noche, y los maravillosos espectáculos brindados en la Media Torta, los completos carteles de artistas internacionales y la calidad de invitados a tocar en tarima que son nacionales, confirman una realidad que a los amantes del golpe afrocaribeño nos deja felices, tranquilos y complacidos: la salsa sigue más vigente que nunca!.

Estos dos escenarios, colmados de melómanos, aficionados y bailadores, deslumbraron por la alegría, el colorido y el ambiente de carnaval que armaron los fanáticos del espíritu latino, que en forma de guerreros caribeños armados con campanas, güiros, claves y maracas (hasta trombones se ven por ahí), contagian de euforia hasta a los más fríos asistentes a la fiesta.

Colombia sigue siendo potencia mundial por excelencia en el mundo de la salsa, eso es algo que no admite algún tipo de discusión. Bogotá, Cali, Barranquilla, Medellín, Pasto, siguen siendo los grandes fortines de este ritmo, que paradójicamente agoniza en otras latitudes que a través de la historia se han disputado su paternidad, como Puerto Rico (envenenado, saturado por el detestable reguetón) y Nueva York con un sin fin de ritmos como la Babilonia musical.



Algo que no es nuevo si recordamos a esas leyendas que vivieron durante algún tiempo en nuestro territorio como Héctor Lavoe y Tito Gómez, u otros actualmente radicados como Alfredo de la Fe, Nelson y sus Estrellas, Gabino Pampini y The Lebron Brothers.

Y no solo en cuanto a surgimiento de orquestas y artistas de altísimo nivel, y organización de grandes espectáculos que continuamente atraen la mirada de productores y bandas legendarias que encuentran en nuestro país el mercado y la oportunidad perfecta.

A nivel de bailarines y escuelas de danza somos insuperables. Grupos como Swing Latino se han convertido en referentes de un estilo de baile único en el mundo, admirado por la espectacularidad de sus coreografías, frenéticos movimientos de pies y caderas, y acrobacias de naturaleza circense. El ámbito de la melomanía es igual de rico, en el cual contamos con musicólogos, investigadores, escritores, promotores y coleccionistas por mencionar algunos de la talla de Andrés Caicedo (q.e.p.d.), Miguel Granados Arjona “el viejo Mike”, César Pagano, José Arteaga, Jaime Ortiz Alvear, Juan Carlos Garay, Umberto Valverde, Fabio Betancur Álvarez (su libro “Sin clave y bongó no hay son” es exquisito), José Armando “Chepe” García, Luis Ramón “Moncho” Viñas, Fernando España, Jorge Villate, Jaime Rodríguez, por mencionar los más reconocidos.

Definitivamente estamos en algo. La salsa no solo se reinventó y resucitó esa fiebre que se apoderó del escenario latino en los 70 y 80, sino que además parece haber regresado para quedarse definitivamente, gracias al surgimiento de toda una nueva generación de estupendas bandas que evocan los sonidos fuertes y callejeros del boom salsero de la gran manzana.

La predecible y facilista “salsa rosa” ahora parece rezagada por el latin jazz, el boogaloo, el bolero caribeño y el guaguancó del siglo XXI. La esencia de la rumba cubana de antaño, del mambo “titopuentístico”, de la pachanga de los 60, ha reencarnado milagrosamente gracias al talento de osados muchachos que entendieron que la salsa es un patrimonio sociocultural inagotable, y desde luego, un rico mercado al que se puede apostar.

Gracias a ellos dejamos de vivir del pasado, y nombres como Jairo Varela, Diego Galé, Joe Arroyo, Alberto Barros, Julio Ernesto Estrada “Fruko” y Alexis Lozano ahora se entrecruzan en conversaciones que mencionan a Santiago y Sergio Mejía, Daniel Díaz, Yesid Pérez, Andrés Felipe Succar, Pablo Martínez, David Gallego o Jaime Rodríguez. Ya no solo es Niche, Guayacán, Grupo Galé, Fruko y sus Tesos y Joe Arroyo sino también La 33, la Real Charanga, Calambuco, la Conmoción, la Charanga New York, Toño Barrio, Clandeskina, Urbana Salsa Capital… estamos experimentando un nuevo y refrescante boom.  

Así lo entendemos los amantes de la salsa, los bailadores, los románticos del acetato, quienes la disfrutamos como una forma de vida. La salsa está destinada a acompañarnos por siempre porque lo bueno no puede desaparecer, y menos en un país como Colombia donde el sabor del caribe se respira a flor de piel, como dijo Adalberto Santiago - con la voz quebrada por la emoción - con The Fania All Stars en el Coliseo El Campín en el 2009: “mientras haya un colombiano vivo, nunca morirá la salsa”.

Enhorabuena, Colombia es y seguirá siendo salsa.

Tomado de Revista LA SALSOTEKA - 2012